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jueves, 6 de octubre de 2016

Ser jardín en medio del naufragio

Me podría definir resistente
como la amapola que sobrevive en medio de la guerra,
siendo en único atisbo de vida que ha quedado intacto.

También podría hacerlo como una margarita
por supuesto, con todos los pétalos,
gritando "te quiero" y cada uno de ellos
sujetados por tus dedos.

Quizás también como una rosa,
por el brillo, el color, o la delicadeza de todos mis desastres
si eres tú quien los sujeta.
A veces incluso también es necesario tragarse las espinas
para poder florecer con más fuerza.

Podría pasarme la vida viendo la belleza efímera de un cerezo
como sus flores renacen en primavera para verte pasar.
Por ello, también tengo un poco de cerezo, o de primavera,
quién sabe...

No se me olvida el cactus,
independiente y autosuficiente,
que sabe defenderse, que sabe (sobre)vivir sin nadie que le bese.
Yo soy de las que intenta abrazarlos-y dejarse abrazar-
quitándose la coraza aun sabiendo que existe el riesgo
de acabar con alguna espina clavada en la piel.

Sin embargo, todo curado, todo a salvo:
mi jardín sonríe
mis entrañas vibran
y mis flores bailan
mientras se riegan
y crecen con el agua
de mis lágrimas.