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sábado, 24 de septiembre de 2016

Tu mejor obra

¿Sientes el vacío dentro de tu pecho?
Ahí está, esperando unas manos
con las uñas cortadas para asegurarse
que no habrá más arañazos.

¿Sientes la conciencia en los hombros?
Cada paso no dado hacia delante
avanza pesado en tu espalda sabiendo
que yo ya voy a contracorriente en otras alas.
Cada hecho no asumido es una caída
en tu propio infierno.

¿Sientes que el mundo es demasiado grande?
Yo siempre he sido de soñar por todo lo alto
y superarme en cada ascenso
para ver el suelo en panorámica desde el vuelo.

¿Sientes el ruido?
Ahora todas las canciones que no escuchamos
me pertenecen porque la banda sonora
de nuestra historia siempre fue el silencio.

¿Sientes la huida?
Ya te fuiste hace mucho tiempo
y querías que yo me quedara varada en la orilla
sin bengalas ni bote salvavidas
pero conseguí nadar primero.

¿Sientes el tiempo?
El tiempo que pasa mientras yo sonrío
respiro paz y arreglo todos los destrozos del desván
en el que dejaste tus ganas cubriéndose de polvo.

¿Sientes la luz?
porque a mi el calor ya me está cerrando los ojos
sin venda y puedo dormir tranquila en los brazos de Morfeo.

¿Sientes el fuego?
Yo aprendí a jugar con él antes de ti
pero nunca quisiste calentarte las manos conmigo
y yo acabé quemada de tanta palabra vacía
y de tanta mentira.

¿Sientes esto?
No lo creo, pero por si acaso,
el telón cerrado y tu neón apagado
yo saliendo del teatro
yo también lo siento.




viernes, 16 de septiembre de 2016

La tierra duele, el mundo llora

Una chica desaparecida
unos padres asustados
mientras tanto, silencio en el congreso.
Políticos corruptos que alimentan sus venas
del Estado que todos mantenemos
sin darnos cuenta de que no es nuestro
porque no nos dejan establecer lazos limpios.
Un día tras otro la querida corrupción
entra por la ventana, sin previo aviso
y todos le abren los bolsillos,
los ojos y lo que haga falta.
Políticos que no saben el valor de la palabra
y tampoco son capaces de cumplir hechos,
promesas y al fin y al cabo mentiras
con las que ellos mismos se ahogan
cuando tratan de convertirlas en verdades.
De plástico.

Ya nadie habla de todos aquellos pasos
cansados que salieron huyendo de la guerra,
la miseria y la muerte.
No hay tregua ni alto el fuego, hay ruina
y desastre-animal, mundo caído, derrota global
que todos escuchan y nadie siente como suya.
-¿Mamá cuándo acabarán las bombas?
-Cuando seamos dinamita y ceniza hijo

Ahora nos centramos en la vuelta al cole,
el gastar porque sí y en que la mierda de rutina
ha vuelto a llamar a la puerta y se ha colado sin permiso.
"Ha disminuido el paro"
las colas de esperanza siguen siendo las mismas
porque lo único que ha disminuido es la vergüenza.
Barberá no agacha la cabeza ni ante Dios
pero ahí sigue, "senadora, todo lo que usted diga"

Ya nadie siente ni padece.
Estoy cansada de las fachadas
de las risas fingidas
de la felicidad postiza
y la cobardía disfrazada de excusas y tiempo.
Estoy cansada del egoísmo,
que es de todo menos amor propio
y de la critica social escondida
por no saber quiénes somos.
Todo el mundo calla cuando se levanta la camisa
para ver si su ombligo está a salvo,
perdido ahí abajo,
pero el ego acaba pudriendo por dentro
y haciéndose notar por fuera.

Mientras el mundo sigue gritando
el ártico llorando
y la industria capitalista
consumiendo-nos.

Escribo esto porque quiero gritar
algo que ni yo misma me atrevo
porque no me han dejado hacerlo realidad
y aquí sigo, dejándome llevar por esta sociedad
que antes de darte la mano ya ha apretado el gatillo
y luego te pregunta ¿Qué tal vas?

Cansancio y resignación es lo que siente mi voz.

domingo, 11 de septiembre de 2016

11 vidas en mi espalda

He aprendido a deshacer mis propios pasos,
a correr hacia detrás
mordiendo el camino
que he construido
con cada cicatriz para coger impulso,
sí, deshago los nudos en la garganta
para poder respirar, inspirar, cerrar los ojos
y abrirlos en el campo de batalla, en calma.
La tormenta ha decidido irse por sus propios medios
al darse cuenta de que no tiene hueco en mi pecho.
Que no tengo kilómetros de piel para tantas sonrisas
para tantas caricias a modo de palabras,
no tengo cuerpo para agarrar todos los lazos
que me tienden cuando me dan la mano
en medio del naufragio.
Quién me diría a mi que besaría la vida
un domingo, con cielo azul,
con ganas en mis yemas
y con los ojos brillantes de color paz.
Que la quietud siempre llega,
solo hay que saber abrirle la puerta
y yo ya estoy recibiéndola.
No hay nada más valiente
que irte cuando sabes
que un sitio ya no es tuyo.
Que los latidos son de quien me los provoca
y yo los alimento con la ilusión que me desborda.
Estoy comprando un billete de ida
a un océano con agua salada
cactus en la piel
con plaza en mi propia espalda,
y sobre todo con una vela
izada con ganas.

Bon voyage.